Conoce la historia de Gamboa

¡Qué lugar que no se guarda nada! 
Puertas adentro, Gamboa es un poblado mágico de callecitas empedradas 
que seduce con su simpleza y cautiva con sus bellezas.
Si la marea está baja, es un pecado no llegar caminando. 
El tramo que lo separa de Morro es un espectáculo, 
pasando por pequeñas y hermosas playas.
Si la marea impide el trayecto a pie, bien valen esos pocos minutos de lancha, 
o algunos más en algún barquito convencional, 
disfrutando mar adentro, de muelle a muelle, 
la paleta de colores que el Atlántico reserva para estas zonas.
 
¿Con que te vas a encontrar?
Una pared de arcilla natural para que te embadurnes la cara y el cuerpo para aprovechar todas sus propiedades, una playa diferente a las de Morro aunque igual de paradisíaca y uno de los mejores atardeceres que vas a ver en tu vida.
Ni lo dudes. Vas a estar “de boa na Gamboa”
Una vez que llegas a Gamboa, te vas a encontrar con una de las postales más pintorescas, novedosas y atractivas del lugar, los taxis carretilla!
Ellos, los cargadores, te van a ayudar con el tema del equipaje y te acompañaran hasta el lugar donde te vas a hospedar en el paraíso.
En Gamboa, acordate, no hay coches, otro condimento que toma especial a la Isla, la gentes se mueve a pie en toda la vila y en casi todos los lugares de Gamboa, y solo te vas a subir a algún vehículo para ir a alguna excursión, como Garapuá.
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